31 DE MAYO: DÍA LIBRE DEL TABACO
Para empezar, ¿Qué es el tabaco y cómo comienza todo?
Esta planta es la única que sintetiza y luego conserva en
sus hojas secas un potente alcaloide, el cual recibe el nombre de nicotina y a
su vez, proporciona el seudónimo a su género vegetal.
La planta de tabaco Nicotiana tabacum tiene su
origen en la zona del altiplano andino, y llegó al Caribe unos 2.000 ó 3.000
años antes de Cristo. Cuando Colón llegó a América, la planta ya se había
extendido por todo el continente; casi todas las tribus y naciones de América
habían tenido contacto con el tabaco y tenían con él una relación más o menos
intensa. El 28 de octubre de 1492 fue una fecha clave en la historia del
tabaco. Colón y sus naves llegaron a la bahía de Bariay, en la costa noreste de
la isla de Cuba, descubriendo a hombres y mujeres aspirando el humo de unos
cilindros de hojas secas.
En su mayoría, el ser humano que fuma lo hace durante la
etapa de la adolescencia, donde es muy fácil dejarse influenciar por amistades
un poco tóxicas y que influyen a consumir este adictivo. Además, se ha
comprobado que ellos son quienes suman más consumidores del tabaco; logrando
así disminuir su tiempo de vida y por si fuera poco, el problema se agrava
cuando llevan un estilo de vida poco sana.
Debido a todos estos problemas, la Organización Mundial de
la Salud decidió fomentar la prevención del consumo del cigarro. Por ende, el
31 de mayo de cada año, la OMS y sus asociados celebran el Día Mundial Sin
Tabaco con el fin de poner de relieve los riesgos asociados con el tabaquismo,
tanto para la salud como en otros ámbitos, y abogar por políticas eficaces para
reducir su consumo. Es un día dedicado a promover el dejar de fumar, puesto que
el tabaco ocasiona muchas enfermedades respiratorias, daña los pulmones,
desarrolla el cáncer y puede afectar a los hombres logrando impotencia.
Por más mínimo que lo consumas, el tabaco logra daños
directos al cuerpo, tales como:
· Fatiga
prematura.
· Mayor
riesgo de anginas.
· Aumento
de constipados.
· Tos y
expectoraciones.
· Pérdida
de apetito.
· Alteraciones
del ritmo del pulso.
· Color
amarillento de los dedos y dientes.
· Mal
olor que se desprende de la boca y del aliento.
Y tú ¿seguirías fumando?
Por: Carlos Aguilera

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