sábado, 16 de junio de 2018

Ensayo




VOCACIÓN VS REALIDAD

En la actualidad, de cada 10 estudiantes que entran a la universidad  sólo dos la están terminando, y si bien son muchas las causas que determinan que ocho de diez no concluyan su formación académica universitaria, uno de ellos es justo la parte de no tener la orientación y el descubrimiento de la vocación de una manera oportuna.
En efecto, la mayoría de las veces creemos que análogamente escogemos una pista libre para correr cuando lo que en realidad estamos haciendo es escoger una pista con vallas y obstáculos que tarde o temprano nos harán caer. Hoy en día aún se piensa que sólo por medio de una carrera los jóvenes podremos tener una vida de calidad; la sociedad lo cree y las personas que tienen este pensamiento más adherido son nuestros padres, las personas que juegan el rol de “guías” a lo largo de nuestro desarrollo.
Por mi parte, considero que no es necesario asistir a la universidad, sin embargo sí es necesario prepararnos. Pero como la mayoría optamos por elegir la universidad como medio de preparación, quiero abordar mis argumentos sobre por qué la mayoría de las veces equivocarnos de vocación es a causa de la sociedad.
En primer lugar, generalmente la información se nos brinda en el periodo en el que estamos estudiando la preparatoria, ¿por qué no en la secundaria? Desconozco a ciencia cierta la causa, pero en mi experiencia como estudiante puedo contar menos de cinco orientadores que realicen su labor efectivamente, algunos de ellos ni siquiera tienen la decencia de presentarse a la única hora clase que tienen por semana con los alumnos. Y por si fuera poco, dan a conocer toda la información de un jalón como coloquialmente se dice, lo que contribuye a que los estudiantes se saturen de tantas carreras de las que no saben exactamente en qué consisten.
Por otro lado, está la carrera que nos va a dar más dinero o la que a mi padre o madre le gustaría que estudiara. De acuerdo con reportes del Instituto en Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS) y Vocación Central, institución que brinda servicios de orientación vocacional en México: entre 30 y 40 por ciento de los jóvenes mexicanos se equivocan de profesión. “Lejos de las aptitudes e intereses de un joven, la motivación resulta ser por cuestiones económicas, de prestigio o la presión de padres y amigos. No escogieron lo que querían, no identificaron al momento de estudiar que no era su vocación y entonces en algunos casos viene el abandono escolar” señala Ana Paula Rodríguez, directora de Vocación Central en el instituto.
En muchos casos, la Universidad es una excusa para ganar tiempo porque no sabemos lo que queremos en la vida, lo vemos como un rol que debemos tomar porque según la sociedad, aún estamos en la edad donde tenemos que inscribirnos a una escuela, no lo vemos tanto porque sea para prepararnos para un trabajo que probablemente tendremos toda la vida. Esas ideas influyen mucho también en sentirnos inferiores a quienes tienen una carrera, es decir, no optamos por una preparación técnica o por emprender una actividad económica simplemente porque si no es por el camino de la universidad, fracasaremos. Y esto resulta irónico cuando vemos cotidianamente a muchos licenciados laborando en un trabajo que no es afine a la carrera que estudiaron.
Otro de los factores por los que escogemos equivocadamente una carrera son los estereotipos o medios de comunicación, los cuales se han encargado de “vendernos”  ideas erróneas de lo que consiste una carrera. Creemos que sólo se trata de ciertos aspectos cuando en realidad abarcan otros de los que ni teníamos idea, y a la hora de estudiarlos decidimos que eso no es lo que nos gusta. “Muchas veces se interesan en cuestiones de tipo forense, por ejemplo, porque ven muchos programas relacionados con eso”, dijo Telma Ríos, experta en el tema de orientación vocacional.
También solemos limitar las carreras sólo por su duración, porque es una carrera para un hombre o para una mujer, porque es donde hay trabajo o porque es la que está en la universidad más cercana. Y al menos las personas que yo conozco que prefirieron elegir una carrera fundamentándose con cualquiera de esas razones, hoy en día no se encuentran estudiando o cambiaron de carrera. Escoger por razones como esas y no por lo que realmente nos gusta y en lo que somos buenos nos lleva únicamente a perder tiempo, perder esfuerzo y perder dinero pagando una carrera que a final de cuentas dejaremos trunca. "El único indicador que tengo para ser capaz y efectivo es hacer eso que me gusta, porque ahí es donde voy a poner todo lo mío, mi creatividad, mi mejor esfuerzo". En los intereses, en los gustos, está la llave de una elección gratificante". Afirma Omar Bertocco, integrante del Departamento de Orientación Vocacional de la Universidad Nacional de Córdoba.
En resumen, podemos decir que factores sobran para que un adolescente se confunda a la hora de tomar una decisión referente a su carrera, de la cual laborará el resto de su vida, pero afortunadamente existen muchas soluciones que podemos implementar para hacer una buena elección: los padres deben tener recursos y mente abierta para ayudar a sus hijos a descubrir desde pequeños su vocación, sus potencialidades y trabajar en ese camino, sea el que sea. Y también es importante trabajar en el autoconocimiento para evitar ser influenciados, así como en el autoestima para tener en claro la meta que pensamos alcanzar, sin desviarnos de ella. Después de todo, nadie más que nosotros seremos quienes vivamos ese plan de vida que elijamos.
Por Sandra Vergara.

BIBLIOGRAFÍA

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