VOCACIÓN VS REALIDAD
En la actualidad, de cada 10 estudiantes que entran a la
universidad sólo dos la están terminando, y si bien son muchas las
causas que determinan que ocho de diez no concluyan su formación académica
universitaria, uno de ellos es justo la parte de no tener la orientación y el
descubrimiento de la vocación de una manera oportuna.
En efecto, la mayoría de las veces creemos que análogamente
escogemos una pista libre para correr cuando lo que en realidad estamos
haciendo es escoger una pista con vallas y obstáculos que tarde o temprano nos
harán caer. Hoy en día aún se piensa que sólo por medio de una carrera los
jóvenes podremos tener una vida de calidad; la sociedad lo cree y las personas
que tienen este pensamiento más adherido son nuestros padres, las personas que
juegan el rol de “guías” a lo largo de nuestro desarrollo.
Por mi parte, considero que no es necesario asistir a la
universidad, sin embargo sí es necesario prepararnos. Pero como la mayoría
optamos por elegir la universidad como medio de preparación, quiero abordar mis
argumentos sobre por qué la mayoría de las veces equivocarnos de vocación es a
causa de la sociedad.
En primer lugar, generalmente la información se nos brinda
en el periodo en el que estamos estudiando la preparatoria, ¿por qué no en la
secundaria? Desconozco a ciencia cierta la causa, pero en mi experiencia como
estudiante puedo contar menos de cinco orientadores que realicen su labor
efectivamente, algunos de ellos ni siquiera tienen la decencia de presentarse a
la única hora clase que tienen por semana con los alumnos. Y por si fuera poco,
dan a conocer toda la información de un jalón como coloquialmente se
dice, lo que contribuye a que los estudiantes se saturen de tantas carreras de
las que no saben exactamente en qué consisten.
Por otro lado, está la carrera que nos va a dar más
dinero o la que a mi padre o madre le gustaría que estudiara. De
acuerdo con reportes del Instituto en Investigación en Psicología Clínica y
Social (IIPCS) y Vocación Central, institución que brinda servicios de
orientación vocacional en México: entre 30 y 40 por ciento de los jóvenes
mexicanos se equivocan de profesión. “Lejos de las aptitudes e intereses
de un joven, la motivación resulta ser por cuestiones económicas, de prestigio
o la presión de padres y amigos. No escogieron lo que querían, no
identificaron al momento de estudiar que no era su vocación y entonces en
algunos casos viene el abandono escolar” señala Ana Paula Rodríguez,
directora de Vocación Central en el instituto.
En muchos casos, la Universidad es una excusa para ganar
tiempo porque no sabemos lo que queremos en la vida, lo vemos como un rol
que debemos tomar porque según la sociedad, aún estamos en la edad donde
tenemos que inscribirnos a una escuela, no lo vemos tanto porque sea para prepararnos
para un trabajo que probablemente tendremos toda la vida. Esas ideas
influyen mucho también en sentirnos inferiores a quienes tienen una carrera, es
decir, no optamos por una preparación técnica o por emprender una actividad
económica simplemente porque si no es por el camino de la universidad,
fracasaremos. Y esto resulta irónico cuando vemos cotidianamente a muchos
licenciados laborando en un trabajo que no es afine a la carrera que
estudiaron.
Otro de los factores por los que escogemos equivocadamente
una carrera son los estereotipos o medios de comunicación, los cuales se han
encargado de “vendernos” ideas erróneas de lo que consiste una
carrera. Creemos que sólo se trata de ciertos aspectos cuando en realidad
abarcan otros de los que ni teníamos idea, y a la hora de estudiarlos decidimos
que eso no es lo que nos gusta. “Muchas veces se interesan en cuestiones de
tipo forense, por ejemplo, porque ven muchos programas relacionados con eso”, dijo Telma
Ríos, experta en el tema de orientación vocacional.
También solemos limitar las carreras sólo por su
duración, porque es una carrera para un hombre o para una mujer, porque es
donde hay trabajo o porque es la que está en la universidad más cercana. Y al
menos las personas que yo conozco que prefirieron elegir una carrera
fundamentándose con cualquiera de esas razones, hoy en día no se encuentran
estudiando o cambiaron de carrera. Escoger por razones como esas y no por lo
que realmente nos gusta y en lo que somos buenos nos lleva únicamente a perder
tiempo, perder esfuerzo y perder dinero pagando una carrera que a final de
cuentas dejaremos trunca. "El único indicador que tengo para ser
capaz y efectivo es hacer eso que me gusta, porque ahí es donde voy a poner
todo lo mío, mi creatividad, mi mejor esfuerzo". En los intereses, en los
gustos, está la llave de una elección gratificante". Afirma Omar Bertocco,
integrante del Departamento de Orientación Vocacional de la Universidad
Nacional de Córdoba.
En resumen, podemos decir que factores sobran para que un
adolescente se confunda a la hora de tomar una decisión referente a su carrera,
de la cual laborará el resto de su vida, pero afortunadamente existen muchas
soluciones que podemos implementar para hacer una buena elección: los padres
deben tener recursos y mente abierta para ayudar a sus hijos a descubrir
desde pequeños su vocación, sus potencialidades y trabajar en ese camino,
sea el que sea. Y también es importante trabajar en el autoconocimiento para
evitar ser influenciados, así como en el autoestima para tener en claro la meta
que pensamos alcanzar, sin desviarnos de ella. Después de todo, nadie más que
nosotros seremos quienes vivamos ese plan de vida que elijamos.
Por Sandra Vergara.
BIBLIOGRAFÍA

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