sábado, 16 de junio de 2018

Descripción



EL ARTE DE CONOCER


Te conocí en la escuela, para ser exactos en tercero de prepa; yo no te buscaba y sin embargo te encontré; me pareciste simpático, de una estatura peculiar y un peinado anticuado; tu nariz tan bonita y alargada y no se diga esa sonrisa, que parece que canta. Me gustan tus manos como de porcelana, tu cuello con pequeñas constelaciones, tu cabello como la noche. Cuando te ríes, cuando te ríes es mi función favorita, porque disfruto observar cómo tus ojos se achinan, y cómo esas comisuras se forman por tus labios de manera angelical.


Me parece lo máximo tu personalidad: tan paciente, gentil, divertido, tan agradecido con la vida, y mira que es fácil adivinar si estás triste, feliz o molesto, porque tus cejas te delatan, tan arqueadas siempre que cuando frunces el ceño es fácil saber que estas disgustado.
Te conocí en la prepa y ni siquiera te buscaba, pero te encontré, y ahora no quiero que esos ojos color almendra se pierdan, pero si lo hacen, sin duda los buscaría.


Por Valeria Aguirre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario